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María Izquierdo

Nació en San Juan de los Lagos, Jalisco, y aunque la mayoría de sus biografías aceptan que su nacimiento ocurrió el 30 de octubre 1902, algunos otros establecen que fue en 1906.

A la edad de cinco años perdió a su padre, y desde muy chica su educación fue delegada a sus abuelos, hasta que su madre volvió a casarse.
Transcurrió una parte de su infancia en su ciudad natal. Más tarde, a la muerte de su padre, se trasladó con su madre a la ciudad de Torreón, Coahuila, y se le encontró en la ciudad de México hasta el año de 1923.

Realizó sus primeros estudios en Arte en el Ateneo Puente de Saltillo.
En el año 1923 se transladó a la ciudad de México, donde estudió pintura.
Ingresó en la Escuela de Pintura y Escultura en 1928, y se mantuvo como alumna de la antigua Academia de San Carlos hacia junio de 1929; Fue ahí donde se matriculó en la clase de pintura de German Gedovius, el cual impartía la clase de colorido y composición, y años más tarde en pintura de figura. Cursó historia del arte con Antonio Caso y dibujó con Alberto Garduño.
Tomando en cuenta que María Izquierdo llevaba relativamente poco tiempo en la Academia, comenzó a asistir a cursos avanzados siendo que era una novata; incluso el maestro Germán Gedovius le concedió permiso para no asistir a la escuela y pintar y estudiar desde su casa ya que como el decía: "la muchacha tenía mucha cabeza para la pintura".

Sus primeras obras las dedicó a retratos de su familia y amigos, ejemplo de ello son los cuadros "Retrato de Belem"de 1928, y "Niñas Durmiendo" de 1930, donde retrata a su hija y su sobrina.

Aun joven, tuvo la oportunidad de viajar y asentarse por un breve tiempo en los estados de Aguascalientes y Coahuila. Se casó con un hombre mayor y durante esa etapa de su vida se convirtió en mujer y madre.

Tiempo después se separó y estableció una relación sentimental con Cándido Posadas Izquierdo.

La primera exposición de María Izquierdo se llevó a cabo en una galería de arte que había en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, la cual era atendida por los pintores Carlos Mérida y Carlos Orozco Romero.

Muchas de las composiciones de María Izquierdo realizadas en 1929, rememoran en buena medida los trabajos de las escuelas de pintura al aire libre, las cuales visitaba frecuentemente.
Pero la más importante influencia y, que se refleja en su trabajo pictórico, es la del mexicano Rufino Tamayo, personaje con el que entabló una relación profesional y afectiva profunda. Pero que rompió cuando el pintor la abandonó para casarse con Olga. María luego, tuvo una relación con el pintor sudamericano Raúl Uribe quien se encargó de vender la obra de María fundamentalmente a diplomáticos, Uribe finalmente la abandonó años después de que una hemiplejia atacara a María.

En 1930 se convirtió en la primera mujer mexicana que expuso obras en Estados Unidos, albergada por el Art Center de Nueva York.
Su muestra estaba integrada de 14 óleos que incluían naturalezas muertas, retratos y paisajes. Esa primera exposición fue muy comentada en las publicaciones de la época y la introducción al catálogo fue escrita por Diego Rivera, Director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde definió a María Izquierdo como una de las personalidades más atrayentes del panorama artístico y uno de los mejores elementos de la academia, catalogándola como un valor seguro y concreto.
Ese mismo año, el Metropolitan Museum of Art presentó una exposición de pintura mexicana que incluyó obras de Rufino Tamayo, María Izquierdo y Diego Rivera.

Fue nombrada profesora de dibujo en el Departamento de Bellas Artes de la Secretaría de Educación, docencia que ejerció desde 1932 a 1937. Este último año ingresó en la LIAR (Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios), dirigiendo la sección de artes plásticas. Su obra fue incluida en la exposición Twenty Centuries of Mexican Art, celebrada en el Museum of Modern Art de Nueva York en 1940.
Cuatro años más tarde viajó a Chile y Perú en misión cultural enviada por la Secretaría de Educación, exponiendo en ambos países.

En 1945 fue contratada por el entonces regerente del Distrito Federal para que pintara un mural de 200 metros cuadrados en el edificio sede del gobierno capitalino. Con andamios y materiales listos la obra fue suspendida principalmente por las opiniones vertidas por Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, quienes argumentaron que una mujer no estaba preparada para ejecutar una obra de tal magnitud. A partir de ese suceso, la artista fue víctima de intrigas y ataques en la prensa, situación que la llevó a un desgaste físico y moral.

Entre sus obras más destacadas se encuentra “El retrato de Belém”, “El circo”, “La soga” y “El baile del oso”. Su pintura fue considerada por el teórico francés del surrealismo Antonin Artaud como “sincera, espontánea, primitiva e inquietante”.

María Izquierdo solía decir: “es delito ser mujer y tener talento”. Una frase que definía el momento del México de mediados del siglo XX que le tocó vivir y tal vez padecer, pues al igual que Frida Kahlo, fue de las primeras artistas que rompieron con las restricciones sociales de la época.

En 1948 quedó paralizada del lado derecho del cuerpo por una hemiplejia que le hizo perder al habla, pero continuó su prolífica trayectoria utilizando el brazo izquierdo; dos años después sufrió una nueva embolia que la dejó totalmente paralizada por largo tiempo.

María Izquierdo murió el 3 de diciembre de 1955, en la Ciudad de México.

El tiempo mexicano que le tocó vivir, por una parte se caracterizó por abrir nuevos campos de acción a la mujer; no obstante el ámbito del arte estuvo marcado por un culto excesivo del nacionalismo y un dominio de los pintores muralistas, circunstancias que limitaron la difusión de su trabajo los últimos años de su vida.

En octubre de 2012, Izquierdo fue nombrada por decreto Mujer Ilustre por el gobierno mexicano. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres, al poniente de la Ciudad de México, al lado de dos grandes muralistas que tuvieron gran influencia en ella: Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

Talentosa artista plástica jalisciense que el tiempo ha colocado en la cúspide de la pintura femenil mexicana, sus pinturas se inspiraron en el folclor y en los tipos nacionales, derivando a veces en el surrealismo”, destaca el decreto de su nombramiento de Mujer Ilustre.

Tiene un carácter popular y un estilo primitivo basados en sencillez, vigorosas líneas y colorido brillante. En general, su obra se caracterizó por la temática popular mexicanista, en sus elementos conceptuales, pero con un discurso moderno en su tratamiento formal y estético”, agrega.

Actualmente la mayoría de su labor pictórica se encuentra en manos de extranjeros y muchos de sus restantes trabajos se encuentran perdidos.

El 30 de octubre de 2014, Google le rinde homenaje con un doodle por su 112° aniversario de nacimiento.

Anna Ancher | Vicent Van Gogh

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