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Nettie Stevens

Nettie Stevens nació en Cavendish (Vermont) el 7 de julio de 1861 hija de Julia Adams y Efraïm Stevens. Fue la tercera de cuatro hermanos: dos chicos, que murieron siendo muy pequeños, antes de su nacimiento, y una chica, Emma. En 1865 murió su madre, y al cabo de poco tiempo su padre se volvió a casar, y la familia se trasladó a Westford (Vermont).

En Westford, Nettie asistió a una escuela pública donde descubrió rápidamente sus capacidades intelectuales. Completó en dos años un curso de cuatro en la Westfield Normal School (hoy Westfield State College) de Massachusetts. Se graduó como primera de su clase. Tanto Nettie como su hermana Emma obtuvieron calificaciones excelentes y fueron dos de las tres primeras mujeres que se graduaron, en 1880, en Westford en un periodo de once años.

La falta de recursos para afrontar unos estudios superiores llevaron a Nettie Stevens a trabajar como profesora y bibliotecaria, pero tras haber ahorrado lo suficiente durante algo más de una década, en 1896 con 35 años cumplidos, se matriculó en la prestigiosa Universidad de Stanford. Solo seis años después, Nettie Stevens ya había logrado licenciarse, completar sus estudios de maestría y publicar su tesis doctoral.

A pesar de vivir en una época difícil para las mujeres, y todavía más complicada para aquellas que optaban por dedicarse a la ciencia, el talento de Nettie Stevens no pasó desapercibido para el genetista y futuro premio Nobel Thomas Hunt Morgan, quien la incorporó a su equipo de investigación y se encargó de dirigir personalmente su trabajo.

Nettie Stevens decidió encaminar su trabajo hacia la investigación de los cromosomas y la herencia mendeliana, un tema candente entre la sociedad científica del momento. Entre finales del siglo XIX y principios del XX, la mayor parte de los investigadores coincidían en que la determinación del sexo de los organismos depende de los factores internos del huevo. Sin embargo, existían discrepancias sobre qué factores son los determinantes e incluso existía otra corriente que apuntaba a que los factores externos también podrían influir.

El trabajo Studies in Spermatogenesis with Special Reference to the "Accessory Chromosome" de 1905 marcó un antes y un después en el estudio de la genética. Nettie Stevens analizó la diferenciación celular en embriones y en el estudio de los cromosomas. Si antes la ciencia había sostenido que los cromosomas se organizaban en largos bucles, ahora Stevens trazó un dibujo distinto: los cromosomas existen como estructuras parejas en las células. Si las células somáticas de las hembras contenían 20 cromosomas grandes, las masculinas tenían 19 grandes y una pequeña, 9 parejas de cromosomas grandes y una constituida por uno grande y otro pequeño.

La científica llegó a la conclusión de que son los cromosomas los encargados de determinar el sexo de los organismos y que la única diferencia que determina el sexo radica en dos clases de espermatozoides: los espermatozoides que poseen el cromosoma X y los que poseen el Y. Si un óvulo es fecundado por un espermatozoide portador de X producía una hembra, y si el cromosoma era Y daría lugar al macho.

Su trabajo había revolucionado el mundo de la genética, su contribución fue sustancial, pero Nettie Stevens todavía tendría que superar algunos obstáculos más para lograr el reconocimiento que merecía. Primero porque la comunidad científica, todavía obcecada en los aportes ambientales, tardó en abrazar su teoría, y después, porque las investigaciones de Nettie Stevens coincidieron en el tiempo y en las conclusiones con las de Edmund B. Wilson, uno de los más prestigiosos genetistas del momento y que terminaría por recibir la prioridad de los descubrimientos.

Su condición de mujer la relegó automáticamente a un segundo plano a pesar de que el artículo publicado por Wilson en la revista Science hacía mención a que «sus hallazgos concordaban con las observaciones de Nettie Stevens», lo que demostraba que el genetista conocía el trabajo de Stevens y reconocía en cierto modo su prioridad.

Los trabajos científicos de Nettie Stevens produjeron profundos e importantes cambios en la biología al establecer las bases de lo que esta disciplina sería en las décadas posteriores. Trabajó y firmó numerosos trabajos ella sola pero también lo hizo conjuntamente con otros científicos, genetistas y biólogos, de la época como T.H.Morgan, E.B. Wilson, A.M. Boring, H.D. King y H. Randolph.

Falleció el 4 de mayo de 1912 a causa de un cáncer de mama, antes de poder tener acceso a la cátedra que se había creado especialmente para ella en Bryn Mawr College y, presumiblemente, recibir el premio Nobel. Un premio que habría sido más que merecido y que habría dejado negro sobre blanco el brillante papel de la mujer en la ciencia de principio de siglo XX.

El 7 de julio del 2016, Google celebra el 155º Aniversario del nacimiento de Nettie Stevens, fue una genetista estadounidense. Ella y Edmund Beecher Wilson fueron los primeros investigadores en describir las bases cromosómicas del género. Amplió exitosamente los campos de la embriología y la citogenética.

El doodle muestra a Nettie Stevens junto a su microscopio, tras examinar con minuciosidad diferentes insectos, como los escarabajos y gusanos que aparecen retratados en el doodle, concluyó que los cromosomas en algunas especies son diferentes según los sexos.

Fuente:
http://elpais.com/
http://www.lavozdegalicia.es/
http://www.elmundo.es/
https://es.wikipedia.org/

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